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MARCAS DE UNA VIDA EN LA FE   Desde la cárcel y con cadenas en sus manos, pero inspirado por el Espíritu Santo, el apóstol traza sus últimas líneas a Timoteo sobre lo más importante de su vida: el ministerio de la fe. Y antes de culminar su carta, resume tres grandes marcas de su peregrinaje con Cristo, las cuales hoy podemos recordar brevemente. Pablo dice acerca de su vida en la fe: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” 2 Timoteo 4:7 1. He peleado la buena batalla: Hay que luchar cada día. Nuestro adversario, el diablo, la carne y el mundo, son nuestro frente de batalla, que tienen por objetivo quebrantar y doblegar nuestra fe. Esta batalla es buena y digna de pelearla porque el premio es Cristo. 2. He acabado la carrera: Debemos aprender que esta carrera no es una competencia. Dios no aplaude a quien llega primero. Es una carrera de resistencia, donde nuestra meta es permanecer en Cristo sin habernos rendido. 3. He guardado la fe: Nuestro mayor...
UNA FE ANCLADA   Vivir la fe va más allá de nuestros esfuerzos o, quizás, de lo que solemos decir. El problema es que muchas veces vivimos la fe de manera incierta: una fe que no consulta a Dios ni se apoya en su Palabra. Por eso debemos preguntarnos con sinceridad: cuando decimos que “tenemos fe” , realmente, ¿a qué nos referimos? Creer en Dios es una cosa, pero creerle a Dios es otra. Nuestra fe debe ser objetiva y no un salto emocional al vacío. Es importante saber que Dios no nos llama a una fe que se apoya en nuestras fuerzas, deseos o sentimientos. Nos llama a una fe fundamentada en Él y en su Palabra. De otra manera: si Dios no lo dijo, yo no lo creo. Pero, si Dios lo dijo, allí debe estar anclada mi fe. Pensemos en Abraham, el padre de la fe. Dice la Escritura que Abraham “creyó a Dios, y le fue contado por justicia” (Gálatas 3:6). El simple hecho de observar esta porción bíblica nos invita a reflexionar que la fe de Abraham no se sostenía en un pensamiento ni en buenas in...
LA PRUEBA DE VUESTRA FE   "... sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia." (Santiago 1:3) No hay dudas de que las pruebas de la vida son como asignaturas divinas que Dios permite que atravesemos para animar y fortalecer nuestra fe. Santiago, al escribir su carta, inicia con esta verdad para recordarle al pueblo de Dios que las pruebas tienen un fin especial para el creyente. No se trata de tener gozo por atravesar pruebas. Se trata de entender que ellas producen paciencia, y es por esa causa que debemos gozarnos. El verdadero gozo no está en atravesar pruebas, sino en el resultado que Dios espera de ellas en sus hijos: paciencia. La paciencia es el fruto de una fe probada. Es la evidencia de que Dios está obrando desde lo más profundo de nuestro ser para hacernos crecer y madurar. La paciencia es una fe activa; es creer mientras esperas y confiar aun cuando parece que Dios trabaja en silencio. La palabra "paciencia" que usa Santiago viene del griego hup...
 AFINANDO EL OÍDO La fe con la que un día recibimos el evangelio y nacimos de nuevo es la misma fe que Dios quiere ver crecer en nosotros. La fe está llamada a afirmarse, a madurar y a crecer en nuestro interior. Ayer iniciamos una serie de sermones y, a lo largo de esta temática, veremos que la fe de Abraham no estaba en sus fuerzas ni en sus capacidades. Su fe estaba fundamentada en el Dios que lo llamó, apartó y marcó un nuevo rumbo y propósito en su vida. En medio de un contexto donde los hombres confiaron en sus fuerzas, en sus planes y en su propia sabiduría (Gn. 11:1-4), Dios nos enseña, por medio de la vida de Abraham, un hombre común, que dejó de confiar en sí mismo para depender absolutamente de la palabra que Dios le había dado (Gn. 12:1-3). "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios." Romanos 10:17. Podemos notar que la fe viene cuando escuchamos la Palabra de Dios, y, a medida que somos expuestos a ella, nuestra fe crece, aumenta y nos anima a...
VIVIENDO LA PALABRA “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” Santiago 1:22 La semana pasada terminamos una serie de reflexiones en 1 Tesalonicenses. Durante más de un mes leímos y reflexionamos que Dios quiere formar una iglesia viva: una iglesia con fe que obra, amor que trabaja, esperanza que sostiene, vínculos sanos, cuidado mutuo, santidad y una mirada despierta, esperando al Señor. Es importante destacar que el desafío no termina cuando termina una lectura. La Palabra de Dios no fue dada solo para ser leída, escuchada, comentada o compartida; fue dada para ser recibida con fe y obedecida en la vida diaria. Santiago nos recuerda que podemos engañarnos a nosotros mismos si solo oímos la Palabra, pero no la ponemos en práctica. Una iglesia viva no es la que simplemente escucha buenos mensajes, sino la que deja que Dios le ordene el corazón. Es una iglesia que permite que la Palabra corrija su manera de hablar, su forma de tratar a...
 CRÓNICA DE UN HÉROE INVISIBLE Si hay algo que llama la atención en el Libro de Ester es que en ningún capítulo se nombra a Dios. Sin embargo, sus huellas están en cada página. Esa ausencia explícita es la enseñanza más grande del libro: Dios obra aunque no lo veamos, aunque no lo sintamos, aunque parezca que está en silencio. Solemos olvidar con facilidad que Él sigue escribiendo nuestra historia cuando nosotros solo vemos caos. A través del libro notamos cómo una cadena de acontecimientos, en apariencia casuales, fue marcando el destino de Ester, Mardoqueo y de todo el pueblo de Dios. Es significativo pensar en lo siguiente: nada de lo que nos sucede (bueno o malo) escapa a sus planes y propósitos. Dios obra de forma constante, continua y permanente, aunque no entendamos sus formas. No fue casualidad que Vasti fuera destituida para que Ester ocupara su lugar en el momento preciso (cap. 1). No fue casualidad que Mardoqueo escuchara la conspiración contra el rey y tuviera acceso a ...
 SIN PENDIENTES Estos días y los eventos que han pasado muy cerca nuestro han llevado a reflexionar sobre la importancia de estar preparados y sin pendientes. Si bien las palabras escritas en el libro de Amós van dirigidas al pueblo de Israel, hay un principio espiritual que aplica a nuestras vidas: AMOS 4:12 - “Prepárate para venir al encuentro de tu Dios” . No es una amenaza vacía, sino una invitación urgente. Vivimos como si siempre hubiera tiempo: tiempo para perdonar, tiempo para pedir perdón, tiempo para ordenar la vida, tiempo para volver a Dios, tiempo para soltar aquello que sabemos que no está bien. Jesús contó la parábola de las diez vírgenes que esperaban al esposo. Cinco estaban preparadas y cinco no. Cuando llegó el momento, algunas quisieron arreglar a último minuto lo que debían haber preparado antes. Pero la puerta se cerró. MT 25:13 - “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora”. Estar preparados no significa vivir con miedo, sino vivir despiertos. No signifi...
CUANDO ESTOY CANSADO    “ Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” Isaías 40:29 Una de las grandes verdades que podemos notar en la Palabra de Dios es que el ser humano, en su naturaleza, es frágil. Recuerdo, hace muchos años atrás, que dentro del contexto de la Iglesia era mal visto ver a un hijo de Dios cansado o quizás atravesando algún momento difícil. Como que se esperaba que un cristiano estuviera siempre en victoria, con ánimo alto y fuerzas intactas, como si la fe eliminara el cansancio. Lo cierto es que, como creyentes, no podemos ponernos una careta espiritual y fingir que está todo bien, mucho menos cuando por dentro estamos cansados. El cansancio es parte de la experiencia humana, y la fe no nos pide fingirlo. Definir en pocas palabras el cansancio sería como la falta de energía física, emocional y mental para avanzar en la vida, en un deporte o en alguna actividad. Lo más sorprendente es que nadie, al comenzar algo, lo hace pa...
ENFRENTANDO LA TRISTEZA   “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.” Salmo 34:18 Hay tristezas que se explican fácil: una pérdida, una decepción, una noticia, una etapa difícil; pero hay otras que no sabemos ordenar con palabras. Uno está triste y no siempre puede decir exactamente por qué. Y, a veces, como creyentes, cargamos una culpa extra: pensamos que estar tristes es fallarle a Dios. La Biblia no esconde la tristeza: David lloró, Jeremías lamentó, Ana derramó su alma delante del Señor; Elías se sintió cansado de vivir, y hasta el mismo Jesús dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte”. La fe verdadera no es la que no siente tristezas y niega el dolor, sino aquella que lo lleva todo delante de Dios. El Salmo dice que Dios está cerca de los quebrantados de corazón; no dice que está cerca solamente de los fuertes, de los que siempre sonríen, de los que tienen todo resuelto. Deja bien en claro que Dios se acerca al corazón queb...