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Mostrando entradas de abril, 2026
ESCALÓN NO ALCANZADO.   LA FRUSTRACIÓN “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado” - LC 5:5. En el relato de hoy encontramos a Pedro, un experimentado pescador, lavando las redes luego de una larga noche de trabajo sin resultados; sin lugar a dudas, eran horas de frustración. Pedro no estaba frustrado por perezoso; la frustración muchas veces nos alcanza no por falta de esfuerzo, sino porque hicimos todo lo que sabíamos hacer y, aun así, no vimos resultados. La frustración es esa sensación de malestar, enojo, tristeza o impotencia que aparece cuando lo que deseo, espero o intento no sale como quería, en el tiempo deseado. La frustración duele porque nos muestra la distancia entre lo que queríamos ser y lo que todavía somos. Algo importante a destacar: Dios no desprecia al que todavía está luchando con el escalón no alcanzado. A veces pensamos que Dios solo se agrada cuando damos grandes saltos, cuando cambiamos rápido, cuando mostramos resultados visi...
LA SOLEDAD   La soledad es uno de los dolores más silenciosos del corazón. A veces no depende de estar sin gente alrededor, sino de sentir que nadie nos ve, nadie nos entiende o nadie camina con nosotros. En la Biblia se habla sobre la soledad, ya que muchos la atravesaron, como David. Él dijo: “No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida” (Salmo 142:4, RV60). Aun hombres de Dios atravesaron momentos así; es un valle que a todos nos toca en ciertos momentos. Pero la soledad no tiene la última palabra. El Señor promete: “No te desampararé ni te dejaré” (HB 13:5, RV60). Aunque a veces sintamos ausencia humana, nunca estamos abandonados por Dios. Él ve, conoce y permanece cerca del que sufre. Sin embargo, Dios también nos llama a acompañarnos unos a otros. Romanos 12:15 dice: “Llorad con los que lloran”. Acompañar no siempre es tener respuestas; muchas veces es simplemente estar, escuchar, orar y sostener. Jesús mismo hizo eso con los discípulos de Emaús: “Jesús mismo se acercó...
LA CURA DEL MIEDO El día en que tengo temor, yo en ti confío. Salmo 56:3 “Hay días y días” es una expresión que decimos cuando la vida a veces sonríe y otras veces pesa. David sabía muy bien de esos días. Él era un hombre curtido en batallas, un guerrero experimentado. Sin embargo, en este salmo deja ver la fragilidad de su corazón: estaba atravesando miedo. ¿Escondes tus miedos o los expresas? Los cristianos, los hijos de Dios, no somos inmunes a esa emoción. El miedo es humano y se deja ver en el libro de Génesis como uno de los primeros síntomas luego de que el hombre cayó en pecado (Gn. 3:10). Este aparece cuando el peligro se asoma o la amenaza se siente cerca. Y aunque no es el momento de analizarlo a fondo, el miedo también cumple una función: nos advierte, nos protege y muchas veces es una alerta que obra para bien. David escribió estas palabras mientras escapaba de sus enemigos, con la muerte casi pisándole los talones, y nos deja una lección clara: en los días de miedo, el me...
EL DÍA DESPUÉS   Hemos recordado en estos días la muerte y resurrección de Jesús, pero hoy quiero detenerme en un punto que me hizo reflexionar: habiendo realizado su obra completa al morir y resucitar, ¿por qué habrá demorado el ir a encontrarse con su Padre de manera inmediata? Leemos en Hch. 1:3: RV60: “a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios”. Sin lugar a dudas, para sus discípulos la muerte de Jesús fue un evento traumático, y aún más la noticia de su resurrección; pero el “día después” Jesús no desapareció, sino que siguió cercano, trabajando en sus corazones. Los discípulos estaban escondidos por temor a los judíos, y Jesús se hace presente diciéndoles: “Paz a ustedes” (Jn. 20:19); Tomás estaba lleno de incredulidad, pero Jesús volvió a mostrarse, dándole una nueva oportunidad de creer (Jn. 20:28); dos iban de camino hablando del aparente frac...