GRACIAS A DIOS POR VOS
“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora.” FIL. 1:3–5
Cuando Pablo pensaba en la iglesia de Filipos, su primera reacción era dar gracias a Dios, no porque aquella iglesia fuera perfecta, sino porque podía reconocer la obra de Dios en personas concretas que compartían una misma fe y una misma misión.
La iglesia es mucho más que actividades o una reunión semanal de domingo; es un cuerpo formado por muchos miembros, y cada uno tiene un lugar. Pablo lo expresa claramente: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 CO. 12:27).
Por eso, hoy es un buen día para agradecer.
Gracias a Dios por el Pr. Denis, que lleva gran parte de la carga de la Iglesia; por los obreros que sirven con responsabilidad y perseverancia dentro de la Iglesia, fuera de la Iglesia y otros en lugares de la zona, y aun más allá de las fronteras.
Gracias a Dios por todos los colaboradores que muchas veces hacen tareas que pocos ven; por quienes enseñan a niños, adolescentes, jóvenes y adultos, tanto hombres como mujeres y familias.
Gracias a Dios por los que acompañan, reciben, limpian, oran, visitan, preparan, aconsejan, transmiten las reuniones, ministran en la alabanza y el sonido; los que preparan los alimentos y la ropa para bendecir a las familias; a todos los que están disponibles cuando hace falta una mano.
Gracias a Dios por cada miembro de la iglesia, por los que llevan años caminando con el Señor, por los que están creciendo, por los nuevos, por los niños, adolescentes, jóvenes, por los mayores, abuelos y por cada familia.
La Palabra nos recuerda que “Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso” (1 CO. 12:18); si estamos aquí es porque Él así lo ha determinado. Las palabras de hoy son para cada uno de UDS. que son de esta casa; nadie queda afuera.
Hoy, la invitación es que te sumes a mirar nuestra iglesia con gratitud y decir: “Señor, gracias por cada vida que pusiste a nuestro lado. Ayúdanos a servirnos, cuidarnos y seguir creciendo juntos para tu gloria”.
Doy gracias a Dios por tu vida, amado hermano. Bendecida semana. PP

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