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Mostrando entradas de julio, 2026
LA PRUEBA DE VUESTRA FE   "... sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia." (Santiago 1:3) No hay dudas de que las pruebas de la vida son como asignaturas divinas que Dios permite que atravesemos para animar y fortalecer nuestra fe. Santiago, al escribir su carta, inicia con esta verdad para recordarle al pueblo de Dios que las pruebas tienen un fin especial para el creyente. No se trata de tener gozo por atravesar pruebas. Se trata de entender que ellas producen paciencia, y es por esa causa que debemos gozarnos. El verdadero gozo no está en atravesar pruebas, sino en el resultado que Dios espera de ellas en sus hijos: paciencia. La paciencia es el fruto de una fe probada. Es la evidencia de que Dios está obrando desde lo más profundo de nuestro ser para hacernos crecer y madurar. La paciencia es una fe activa; es creer mientras esperas y confiar aun cuando parece que Dios trabaja en silencio. La palabra "paciencia" que usa Santiago viene del griego hup...
 AFINANDO EL OÍDO La fe con la que un día recibimos el evangelio y nacimos de nuevo es la misma fe que Dios quiere ver crecer en nosotros. La fe está llamada a afirmarse, a madurar y a crecer en nuestro interior. Ayer iniciamos una serie de sermones y, a lo largo de esta temática, veremos que la fe de Abraham no estaba en sus fuerzas ni en sus capacidades. Su fe estaba fundamentada en el Dios que lo llamó, apartó y marcó un nuevo rumbo y propósito en su vida. En medio de un contexto donde los hombres confiaron en sus fuerzas, en sus planes y en su propia sabiduría (Gn. 11:1-4), Dios nos enseña, por medio de la vida de Abraham, un hombre común, que dejó de confiar en sí mismo para depender absolutamente de la palabra que Dios le había dado (Gn. 12:1-3). "Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios." Romanos 10:17. Podemos notar que la fe viene cuando escuchamos la Palabra de Dios, y, a medida que somos expuestos a ella, nuestra fe crece, aumenta y nos anima a...
VIVIENDO LA PALABRA “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” Santiago 1:22 La semana pasada terminamos una serie de reflexiones en 1 Tesalonicenses. Durante más de un mes leímos y reflexionamos que Dios quiere formar una iglesia viva: una iglesia con fe que obra, amor que trabaja, esperanza que sostiene, vínculos sanos, cuidado mutuo, santidad y una mirada despierta, esperando al Señor. Es importante destacar que el desafío no termina cuando termina una lectura. La Palabra de Dios no fue dada solo para ser leída, escuchada, comentada o compartida; fue dada para ser recibida con fe y obedecida en la vida diaria. Santiago nos recuerda que podemos engañarnos a nosotros mismos si solo oímos la Palabra, pero no la ponemos en práctica. Una iglesia viva no es la que simplemente escucha buenos mensajes, sino la que deja que Dios le ordene el corazón. Es una iglesia que permite que la Palabra corrija su manera de hablar, su forma de tratar a...