Ir al contenido principal

 EL «YO SÉ» más importante



«Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día». 2 TIMOTEO 1.12

 Ante situaciones de la vida o momentos específicos suele haber una expresión en nuestra boca «YO SE . . . » y va acompañada del resto de la frase según la vivencia.

Si somos sinceros muchas veces ese YO SE es genuino, es verdad, conocemos cabalmente el tema, estuvimos ahí o tenemos experiencia al respecto, pero otras veces quizás no sabemos tanto, pero creemos que sí, algo tenemos en mente y con eso pareciera que alcanza.

El punto más extremo es cuando ante el momento seguimos diciendo con toda confianza «YO SE» cuando en realidad, no es más que nuestro orgullo humano que no nos permite reconocer que no sabemos tanto y ahí nos metemos en problemas.

En la porción bíblica de hoy encontramos al apóstol Pablo, San Pablo, como muchos conocen, en un tiempo de dificultad, él estaba padeciendo algo (sufriendo) seguramente como vos o yo, él usa la misma expresión que venimos hablando: «YO SE» pero con un condimento particular «EN QUIÉN HE CREIDO».

La expresión de Pablo en nuestras palabras seria «YO SE EN QUIEN HE CREIDO Y PUEDO ESTAR SEGURO QUE NO ME FALLARÁ».

El «YO SE» va acompañado no de autoconfianza sino de la seguridad «EN QUIEN HABIA CREIDO» eso traía paz a su corazón, esperanza a pesar de los momentos difíciles.

Seguramente estas o vas a estar enfrentando cosas, la vida se trata de eso, pero podes usar el «YO SE A SECAS» o puede ir acompañado de una gran diferencia eterna, Pablo había creído que Jesús era su Señor y Salvador, su fe y esperanza estaban en El.

Si en El esta tu fe, paz, apóyate en ella. Si aún no le haz abierto tu corazón, si hay situaciones difíciles no lo hagas solo/a esta es semana de oportunidad, que vos también puedas decir: YO SE QUE HE CREIDO EN JESÚS Y EN ÉL ESTOY SEGURO/A.

Bendecida semana, Pr Pablo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CONFIANZA Hace muchos años atrás solíamos cantar la expresión del Salmo 62.1: «En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación» Más allá que una simple canción es una declaración de una actitud de espera verdadera y únicamente en el Señor confiando que Él llega con respuesta a nuestra vida. El mismo versículo en otra versión dice: «En Dios solamente espera en silencio mi alma; De Él viene mi salvación» - NBLA Ante las circunstancias o vivencias podemos llegar a perder la esperanza, podemos apoyarnos y esperar en muchas cosas, en personas y aún en nosotros mismos pero el desafío y la actitud más sabia es tener la plena confianza en el Señor, Él es el único que no falla y quien no llega tarde. Quizás ante ciertos eventos personales alguien te ha expresado: «¡COMO NO VAS A CONFIAR EN DIOS!», a modo de reto, de exigencia; la reflexión de hoy no tiene ese todo sino más bien de un Padre amoroso que desea que sus hijos descansen en Él, porque es 100% seguro. ¡Qué gran seguri...
EL PEOR INVIERNO Hace solo unas semanas que entramos en el invierno aquí en el hemisferio sur, estos últimos días se ha notado mucho en nuestra zona, las primeras nevadas en algunos lugares y fríos muy fuertes como acá en Bahía Blanca. Hay una frase que quizás escuchaste: «fríos eran los de antes» ; la verdad no sé si esto es así, pero que hoy hace frío no hay dudas. Personas adineradas tienen la opción de ir moviéndose en el mundo escapando de los inviernos y pasan parte del año en un sitio y luego en el otro, sin lugar a dudas eso sería una gran ventaja. Pero hay inviernos, que no evita ni el más pudiente del mundo, y es el invierno interior, cuando a nuestro ser le toca atravesar temporadas no de verano, ni de primavera, sino que son el mismo invierno pero en el corazón, en los pensamientos, en las emociones, en el mismo espíritu. Algunos pocos pueden evitar el invierno global, pero nadie puede evitar esos tiempos donde lo que se enfría no es la nariz sino el corazón. Dios estableci...
ESCALÓN NO ALCANZADO.   LA FRUSTRACIÓN “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado” - LC 5:5. En el relato de hoy encontramos a Pedro, un experimentado pescador, lavando las redes luego de una larga noche de trabajo sin resultados; sin lugar a dudas, eran horas de frustración. Pedro no estaba frustrado por perezoso; la frustración muchas veces nos alcanza no por falta de esfuerzo, sino porque hicimos todo lo que sabíamos hacer y, aun así, no vimos resultados. La frustración es esa sensación de malestar, enojo, tristeza o impotencia que aparece cuando lo que deseo, espero o intento no sale como quería, en el tiempo deseado. La frustración duele porque nos muestra la distancia entre lo que queríamos ser y lo que todavía somos. Algo importante a destacar: Dios no desprecia al que todavía está luchando con el escalón no alcanzado. A veces pensamos que Dios solo se agrada cuando damos grandes saltos, cuando cambiamos rápido, cuando mostramos resultados visi...