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PROPUESTA: BENDECIR A OTROS.

«Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras». Heb. 10:24

El lunes suele comenzar con listas, responsabilidades y preocupaciones. Pensamos en lo que tenemos que resolver, cumplir o enfrentar. Pero la Palabra nos propone un cambio de enfoque: pensar intencionalmente en alguien más.

«Considerémonos» significa prestar atención con propósito. No es algo casual. Es decidir mirar alrededor y preguntarnos: ¿quién necesita ánimo hoy? ¿Quién necesita una palabra, una oración, un gesto?

El mundo empuja al individualismo; cada uno está en lo suyo. Sin embargo, el Reino de Dios funciona diferente: crece cuando bendecimos.

«El alma generosa será prosperada, y el que saciare, el también será saciado». Prov. 11:25

Este es un principio espiritual: cuando sembramos bendición, cosechamos fortaleza. Cuando levantamos a otro, Dios también nos levanta. La generosidad espiritual nunca deja vacío el corazón.

Tal vez no podamos resolver todos los problemas de alguien, pero sí podemos ser un puente de gracia: un mensaje sincero, una escucha atenta, una oración silenciosa. A veces, un pequeño gesto cambia el día —y hasta la semana— de una persona.

El desafío es proponerte algo concreto: antes de que termine el día, bendecí a alguien de manera intencional. Pedile al Señor que te muestre a quién.

Que este lunes no sea solo el inicio de una semana laboral, sino una oportunidad para que alguien pueda decir: «Dios me visitó a través tuyo».

Bendiciones,

PP.

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