Ir al contenido principal

PASTOREA TU CORAZÓN CON LA PALABRA 


En este tiempo de lecturas diarias que estamos realizando como Iglesia podemos destacar y resaltar los grandes beneficios espirituales que nos brinda la Palabra de Dios.

Recientemente, terminamos de leer el evangelio completo de Lucas y nos vamos preparando para el inicio de otro Libro, por ende deseo ayudarte y dejarte 5 conceptos bíblicos al leer y meditar en la Palabra de Dios para pastorear tu corazón por medio de ella.

1. Reconoce y ten presente que la Biblia es la Voz de Dios escrita: Las Escrituras no son simplemente letras o escritos, sino que más bien son las mismas Palabras de Dios revelada a hombres que fueron inspirados por el Espíritu Santo para registrarlas (escribirlas) en la Biblia (2 Tim. 3:16/2 P 1:21). Debemos ser conscientes que al leerlas es como si Dios hablase verbalmente por medio de ellas para edificarnos (Is. 55:11).

2. Todo lo que leas es de suma importancia aunque a tu parecer parezca irrelevante: Si reconocemos que Dios habló (y habla) por medio de su Palabra podemos estar seguros de que TODO lo que dijo nuestro Dios (Perfecto y Sabio) es significativo y NADA de lo que ha hablado es de poca importancia. Su Palabra es altamente una fuente de sabiduría para nuestras vidas en su totalidad, por ello necesitamos que ella more abundantemente en nosotros (Col. 3:16).

3. La Escritura es todo lo que necesita nuestra vida para sostenerse y crecer espiritualmente: La palabra de Dios tiene un poder divino y sobrenatural que enriquece nuestro corazón y santifica nuestra vida (S. Juan 17:17) llevándonos a un mayor compromiso con Dios a través del conocimiento que recibimos por medio de la lectura. Ella es suficiente actuando en nosotros por medio del Espíritu Santo obrando y fluyendo en ella (S. Juan 6:63).

4. La palabra de Dios es nuestro alimento espiritual: Así como nos alimentamos físicamente, también debemos hacerlo espiritualmente (S. Mateo 4:4) y su Palabra nunca debe ser reemplazada por otro tipo de lecturas, ella debe ser nuestro máximo deseo (1 P 2:2). Claro que NO es malo ni pecaminoso leer libros que nos ayuden a crecer espiritualmente, pero estos NUNCA deberían posponer o suplantar nuestras lecturas bíblicas diarias. Si lees 1 página de un libro por día, procura leer 2 de la Biblia.

5. La palabra de Dios debe ocupar el lugar más alto de nuestras vidas: El mismo Dios engrandeció su Palabra colocándola en lo más alto y equiparándola con su nombre (Salmos 138:2b). Si para Dios su Palabra es lo más alto y sublime esa misma dimensión debemos tener nosotros en nuestra mente al considerarla. El apóstol Pablo pedía oración para que la Palabra de Dios sea glorificada (2 Tes 3:1) y dijo que su Iglesia debe sostener la Palabra en lo más alto (1 Tim 3:15). El Espíritu Santo es el agente principal y determinante para que nosotros podamos depender de ella y tomar conciencia de su gran importancia, ya que somos dependientes de Él para acercarnos a ella y entenderla (S. Juan 16:13).

Te animamos a seguir adquiriendo sabiduría de lo alto (cada día) de modo que el Espíritu de Dios inquiete tu corazón a escudriñar su Palabra (Sal. 119:45) y pueda resonar en tu oración lo mismo que anhelaba el Salmista cuando se acercaba a ella:

Abre mis ojos, para que vea las verdades maravillosas que hay en tus enseñanzas. Sal 119:18

Bendecida semana, Pr Denis.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CONFIANZA Hace muchos años atrás solíamos cantar la expresión del Salmo 62.1: «En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación» Más allá que una simple canción es una declaración de una actitud de espera verdadera y únicamente en el Señor confiando que Él llega con respuesta a nuestra vida. El mismo versículo en otra versión dice: «En Dios solamente espera en silencio mi alma; De Él viene mi salvación» - NBLA Ante las circunstancias o vivencias podemos llegar a perder la esperanza, podemos apoyarnos y esperar en muchas cosas, en personas y aún en nosotros mismos pero el desafío y la actitud más sabia es tener la plena confianza en el Señor, Él es el único que no falla y quien no llega tarde. Quizás ante ciertos eventos personales alguien te ha expresado: «¡COMO NO VAS A CONFIAR EN DIOS!», a modo de reto, de exigencia; la reflexión de hoy no tiene ese todo sino más bien de un Padre amoroso que desea que sus hijos descansen en Él, porque es 100% seguro. ¡Qué gran seguri...
ENFRENTANDO LA TRISTEZA   “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.” Salmo 34:18 Hay tristezas que se explican fácil: una pérdida, una decepción, una noticia, una etapa difícil; pero hay otras que no sabemos ordenar con palabras. Uno está triste y no siempre puede decir exactamente por qué. Y, a veces, como creyentes, cargamos una culpa extra: pensamos que estar tristes es fallarle a Dios. La Biblia no esconde la tristeza: David lloró, Jeremías lamentó, Ana derramó su alma delante del Señor; Elías se sintió cansado de vivir, y hasta el mismo Jesús dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte”. La fe verdadera no es la que no siente tristezas y niega el dolor, sino aquella que lo lleva todo delante de Dios. El Salmo dice que Dios está cerca de los quebrantados de corazón; no dice que está cerca solamente de los fuertes, de los que siempre sonríen, de los que tienen todo resuelto. Deja bien en claro que Dios se acerca al corazón queb...
CUANDO ESTOY CANSADO    “ Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” Isaías 40:29 Una de las grandes verdades que podemos notar en la Palabra de Dios es que el ser humano, en su naturaleza, es frágil. Recuerdo, hace muchos años atrás, que dentro del contexto de la Iglesia era mal visto ver a un hijo de Dios cansado o quizás atravesando algún momento difícil. Como que se esperaba que un cristiano estuviera siempre en victoria, con ánimo alto y fuerzas intactas, como si la fe eliminara el cansancio. Lo cierto es que, como creyentes, no podemos ponernos una careta espiritual y fingir que está todo bien, mucho menos cuando por dentro estamos cansados. El cansancio es parte de la experiencia humana, y la fe no nos pide fingirlo. Definir en pocas palabras el cansancio sería como la falta de energía física, emocional y mental para avanzar en la vida, en un deporte o en alguna actividad. Lo más sorprendente es que nadie, al comenzar algo, lo hace pa...