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CONOCIENDO CORRECTAMENTE A DIOS


 “Conocer a Dios” en los últimos años se ha convertido en una respuesta prácticamente cotidiana para cualquier persona, a tal punto que, en ocasiones, como creyentes, queremos hablar del Señor y la respuesta que recibimos es: “yo a Dios lo conozco”. Si tenemos la posibilidad de indagar un poco más sobre este tipo de respuesta, generalmente viene acompañada de una versión poco confiable basada en tradiciones o en que alguna vez a esa persona le hablaron de Dios y, por ende, da por sentado que ya sabe quién es Él.

De forma lamentable y absurda, muchos hoy en día, al igual que los atenienses, tienden a adorar “al Dios no conocido” (Hch. 17:23), sin saber que ese Dios se ha dado a conocer para que lo adoremos correctamente (Jn. 4:21-26 / Heb. 1-4).

Pero realmente, ¿Cómo conocemos a Dios?

A Dios se lo conoce objetivamente por lo que Él mismo ha dicho de su persona en su Palabra y no por otro tipo de medios. Dios se autorreveló a sí mismo a través de las Escrituras, dándonos a conocer su carácter, poder, deidad, voluntad y plan de redención.

En el Módulo 5 del discipulado que dicta nuestra Iglesia local, una de las clases nos ofrece la siguiente definición sobre la revelación de Dios: “El tema principal de la teología es Dios mismo. En otras palabras, Dios quiere que sepamos de Él y le conozcamos tal cual como Él se ha revelado”. En ninguna manera debemos pensar: “para mí Dios es así...” (y dar una opinión personal). Sostenernos en este tipo de pensamiento sería como hacer un dios a nuestra imagen (Ex. 20:1-7 / Ro. 1:18-23).

Puede que muchas veces nos sintamos distanciados de la palabra “teología”; no obstante, debemos reconocer que gracias al conocimiento de la teología bíblica hoy podemos tener comunión con Dios, porque nuestras vidas fueron alumbradas y afectadas por la eternidad. Su salvación hoy nos permite tener un conocimiento relacional (íntimo / cercano) y no solo intelectual.

La importancia que debemos darle a los atributos de Dios es necesaria e indispensable para experimentar una genuina cristiandad conforme a las normativas reveladas en su Palabra. Cuanto más conocemos de Dios, mayor será nuestra devoción y piedad por Él; e incluso, conociendo sus atributos, podemos ser libres de prácticas y/o credos incorrectos que pueden estar arraigados en nuestro corazón, ya sea por desconocimiento o por seguir patrones religiosos que no están fundamentados en la revelación divina.

Por medio de las lecturas diarias que en este tiempo estamos atravesando como Iglesia, te animamos a seguir construyendo tu conocimiento de Dios bajo sus propios estándares, y a que puedas pedirle a su Espíritu, en humildad, que te ayude a conocerlo más y más, porque en verdad este es el deseo y la voluntad de Dios para su Pueblo.

«Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el SEÑOR, que actúo en la tierra con gran amor, derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada», afirma el SEÑOR. (Jer. 9:24)

Bendecida semana,

Pr. Denis

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