ADORANDO AL DIOS SANTO
Una de las máximas expresiones de rendición del creyente es la adoración a Dios y,
en verdad, somos privilegiados en poder disfrutar de ella.
La adoración sencillamente se puede definir como un acto de amor, reverencia y
devoción a Dios, motivada por un corazón humilde, y es importante destacar que la
adoración es un tema central para Dios, según vemos en su Palabra.
Encuentro una conexión en el texto citado que en ocasiones se puede pasar por alto.
El salmista resalta en gran manera “la hermosura de la santidad” con el acto de
adorar, y es elemental observar que el autor nos ofrece una perspectiva que
debemos tener en cuenta en nuestros actos de adoración: Él es Santo.
La Biblia NTV traduce este texto de la siguiente manera: “Adoren al SEÑOR en todo su
santo esplendor”.
En la práctica, podríamos decir que contemplar la santidad de Dios nos debe
impulsar hacia la adoración al descubrir la hermosura de su esencia, y considerando
esta verdad, quisiera llevarte a reflexionar pensando en estas 2 preguntas:
1: ¿Tienes en mente su santidad cuando lo adoras?
2: ¿Su santidad te impulsa a acercarte o alejarte?
Nuestro Dios debe ser adorado con pureza de corazón, mente y alma.
Al acercarnos a Él debemos ser conscientes de su santidad y pedirle en humildad
que limpie nuestro corazón de todo pecado (Sal. 19:12), para adorarlo conforme a lo
que Él es (1 Pe. 1:16). Nuestra vida en obediencia y santidad debe rendirle
adoración.
Recordaba que en distintas oportunidades, a lo largo del tiempo, me he encontrado
con múltiples personas (adultas, jóvenes, adolescentes) que confiesan: “estoy en
pecado, y por eso me alejé del Señor”, y de seguro esta misma expresión pudiese
haber atravesado alguna vez por tu mente. Claro que reconocer el pecado es muy
bueno y necesario, pero volverse al Señor es maravilloso y esencial. Cuando estamos
envueltos en pecado, el acto de reconocer no es suficiente; Dios espera que
volvamos a Él (Zac. 1:3). Jesús es nuestro mediador y, por medio de su obra, tenemos
la oportunidad de entrar al lugar santo para la restauración de nuestra alma y
renovación espiritual (Heb. 4:16).
¡No puedes desaprovechar esta oportunidad!
“Adorar en santidad es vivir en la verdad” (S. Juan 17:17)
Bendecida semana,
Pr. Denis.

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