FELIZMENTE CONFIANDO
De seguro, a lo largo de tu corta o larga vida, has sido decepcionado por haber puesto tu
confianza en algo o en alguien. Los hombres tendemos a confiar en diferentes cosas, como el
dinero, un gobierno, personas o, incluso, en nuestro propio corazón u opinión. No
obstante, en cada una de estas cosas somos advertidos por la Palabra de Dios de que no son
verdaderas fuentes de confianza. Estas verdades pueden orientarnos a revisar en nuestro
corazón si estamos confiando verdaderamente en Dios. (Pr. 3:5-6 / 1 Tim. 6:17 / Sal. 146:3-4)
En el Salmo 146:5 leemos la siguiente declaración:
“Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el SEÑOR su Dios.”
Confiar en Dios es la clave para no caer en decepciones ni frustraciones.
El salmista afirma que quien confía en el Señor es una persona bienaventurada,
porque su esperanza está depositada en Aquel que todo lo puede. En Dios debe
descansar nuestro corazón, y es importante saber que cuando confiamos en Él no se
trata de una simple resignación, como si esperáramos que Dios obre porque sabe todas
las cosas, sino que esa confianza es algo que debe llenarnos de alegría y gozo,
porque todo lo que hace Dios es bueno (aunque a nosotros nos parezca que no es así).
La verdadera confianza nos invita a descansar y abandonar las ansiedades del
mañana. Por otro lado, saber que nuestra confianza está anclada en el Señor nos
permite vivir con mayor seguridad y paz en medio de tantos días agitados o
caóticos. Las dudas pueden llegar a nuestra mente, pero confiemos en que Dios nos
ofrece estabilidad en nuestra fe, y caminemos firmemente tomados de su mano
poderosa, que nos guía aun en medio del valle de sombra de muerte (Sal. 23:4).
Dios nunca abandona a sus hijos, nunca nos dejará solos ni, mucho menos, nos
soltará la mano. ¡Confía y sigue confiando, porque Dios es digno de toda confianza!
Spurgeon dijo lo siguiente:
“La confianza tranquila es una de las músicas más dulces que llegan al corazón de Dios; y cuando ponemos nuestra
confianza en el hombre, le robamos a Dios su gloria; le estamos dando a
los demás la confianza que solo le pertenece a Él.”
Bendecida semana en el Señor.
Pr. Denis.

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