SABIDURÍA Y LIBERTAD EN SU PALABRA
Que llegue mi clamor a tu presencia; dame entendimiento, SEÑOR, conforme a tu
palabra. Que llegue a tu presencia mi súplica; líbrame conforme a tu promesa.
Salmo 119:169-170.
Hoy es el último día de lectura en la última sección del salmo más largo de la Biblia,
dedicado a la Palabra de Dios, y con la ayuda de un libro que recientemente me
prestaron, deseo resaltar esta inmensa bendición que nos otorga la Palabra de Dios.
El autor va concluyendo esta exposición con el deseo de ser pastoreado como una
oveja (v. 176) que clama y necesita dirección. Durante la mayor parte de la lectura
hemos notado, de diferentes formas, su anhelo de vivir conforme a la Palabra de
Dios; pero ahora notamos con más intensidad ese anhelo, el cual expresa de la
siguiente manera: “Que llegue mi clamor a tu presencia... que llegue a tu presencia mi súplica”.
La necesidad de que su oración llegue al cielo es urgente, porque sabe que
su vida está sedienta de ser orientada y encaminada en la Palabra de Dios. Podemos
tener grandes conocimientos bíblicos, pero si Dios no interviene en el corazón, los
conceptos solo quedarán como un amplio contenido en nuestra mente, sin resultados
prácticos en la vida. Sus últimos clamores deben ayudarnos a mirar nuestra
realidad y reconocer que necesitamos esa ayuda espiritual para vivir, actuar,
pensar y decidir con sabiduría, la cual solo se encuentra en la misma Palabra.
El hombre y la mujer de Dios deben recurrir al cielo continuamente para poder vivir
con sabiduría espiritual; y haciendo uso de esa sabiduría, nuestra vida será librada de
caer en los caminos pecaminosos que pueden desviarnos de la verdad y traer
dolores de cabeza en tiempos futuros. Esto debe movernos a acciones prácticas e
intencionales, donde, por medio de la Palabra de Dios, somos instruidos en justicia; y
nuestra meta debe enfocarse siempre en tener un conocimiento vivo y práctico de
ella, tal como comenta Jeff Adams en su libro Salmo 119:
“Dominar las Escrituras para que ellas dominen nuestra vida”.
Jesús respondió: «Pero aún más bendito es todo el que escucha la palabra de Dios y
la pone en práctica». Lucas 11:28 NTV.
Bendecida semana,
Pr. Denis.

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