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EL RENCOR

Una de las emociones más peligrosas que se experimenta es «el rencor», luego de sentirnos heridos, traicionados o injustamente tratados, el rencor comienza a ganar territorio en el corazón de la persona. Y aunque pareciera que es una respuesta natural y «justa» por lo vivido, el aferrarse al mismo a largo plazo afecta el bienestar emocional, las relaciones y nuestra paz interior. El rencor se convierte en una cárcel oscura en el alma, y el único prisionero es quien lo experimenta. El rencor impide ser feliz y disfrutar la vida, es una voz interna que atormenta y hasta enferma.
Una gran contradicción es que el rencor solo daña al que lo vive, y no a quien ejecutó el daño. ¿Por qué hablar del rencor hoy? En primer lugar, porque a Dios le preocupa que guardemos rencor en el corazón.

Levítico 19:18 - «No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová».

Claramente, Dios da una orden respecto al rencor, no es una sugerencia. De manera tajante, Él quiere que desterremos el rencor del corazón porque sabe que nos aleja de todo lo bueno que Dios tiene para nuestra vida.
En RO 12.19 nos habla de dejar que Dios se encargue del asunto, que Él sea el juez. Pero eso no nos nace, lo que nuestro corazón internamente dice es «justicia, que el otro la pague». Y ahí encontramos que el malinterpretar el perdón nos esclaviza aún más al rencor.
Perdonar no es excusar el mal que nos hicieron o decir que la ofensa 
no tiene importancia. El perdón es un regalo de Dios para que te liberes del control del que te ofendió; cuando guardas rencor, le das a ese alguien el control de tus emociones y Dios no quiere eso.
El perdonar libera del rencor y sana tu alma, no la del ofensor.
Para ser verdaderamente libre del rencor es necesario:

  • DECIDIR de todo corazón perdonar a la persona o personas que te han hecho daño.
  • PEDIRLE ayuda a Dios, al Espíritu Santo para que obre en tu corazón.
  • REEMPLAZA los pensamientos de rencor por pensamientos basados en su Palabra.

Conclusión
Tome hoy la decisión de perdonar a quien sea. Sé que es difícil, pero la verdad es que el más perjudicado eres tú, suelta esa carga de rencor y decide hoy perdonar. Dios te dará las fuerzas, si no lo haces poco a poco el brillo de tu vida se va apagando y te perderás lo mejor que Dios tiene para tu vida. Perdonar es una decisión, si esperas sentir el deseo de perdonar nunca lo vas a sentir, debes tu dar el paso de fe y perdonar, de esa manera serás libre del rencor. Recuerda las palabras de Jesús:
«Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas» - Mateo 6:14-15

 

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