Ir al contenido principal

¡ÉL ES SANTO!


 Exaltad a Jehová, nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies. ¡Él es santo! Salmo 99:5

Conocer los atributos de Dios es uno de los mayores anhelos que debe tener nuestro corazón. Dios debe ser alabado de acuerdo con lo que Él es, y en su Palabra nos ha revelado sus múltiples atributos para que podamos contemplar su esencia.

La porción del Salmo nos invita a pensar en esta idea: “Nuestra adoración es un acto de respuesta al conocer quién y cómo es Dios”.

En esta ocasión, el salmista nos da a conocer uno de sus atributos: Él es santo. En pocas palabras, esto implica que en Dios no existe ningún vestigio de pecado; Él es puro y sin mancha. En sus acciones Él es justo y sus pensamientos son siempre de bien. Inclusive en el libro de Isaías, Dios dice de sí mismo: “Yo soy Santo y habito en la Santidad” (Is. 57:15).

La santidad de nuestro Dios debe ser para nosotros un estándar de vida. Como hijos de un Padre Santo, estamos llamados a reflejar su esencia: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pe. 1:16). Y esto solo se puede lograr con la dependencia absoluta de su Espíritu en nosotros. Buscar la santidad en nuestras propias fuerzas son buenos deseos, pero si no nos rendimos al control pleno del Espíritu, son esfuerzos temporales y limitados.

Una vida dependiente del Espíritu es lo que necesitamos para ir perfeccionando nuestro andar diario y así caminar en integridad, reflejando la gloria de Dios en nuestra manera de hablar, pensar y vivir, siendo transformados a su semejanza (2 Co. 3:18).

El salmista nos invita a postrarnos y exaltarlo por su santidad, y esto no debemos pensarlo exclusivamente en el culto de reunión, sino en un estilo de vida que honra su nombre y se rinde ante el poder divino del Espíritu para glorificar a Cristo cada día.

Recuerda esta semana: ¡ÉL ES SANTO! y vive para su gloria. Te comparto la siguiente canción.

Nuestro Dios - Gracia Soberana Música

El Señor nos ayude,

Pr. Denis.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CUANDO ESTOY CANSADO    “ Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” Isaías 40:29 Una de las grandes verdades que podemos notar en la Palabra de Dios es que el ser humano, en su naturaleza, es frágil. Recuerdo, hace muchos años atrás, que dentro del contexto de la Iglesia era mal visto ver a un hijo de Dios cansado o quizás atravesando algún momento difícil. Como que se esperaba que un cristiano estuviera siempre en victoria, con ánimo alto y fuerzas intactas, como si la fe eliminara el cansancio. Lo cierto es que, como creyentes, no podemos ponernos una careta espiritual y fingir que está todo bien, mucho menos cuando por dentro estamos cansados. El cansancio es parte de la experiencia humana, y la fe no nos pide fingirlo. Definir en pocas palabras el cansancio sería como la falta de energía física, emocional y mental para avanzar en la vida, en un deporte o en alguna actividad. Lo más sorprendente es que nadie, al comenzar algo, lo hace pa...
ENFRENTANDO LA TRISTEZA   “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.” Salmo 34:18 Hay tristezas que se explican fácil: una pérdida, una decepción, una noticia, una etapa difícil; pero hay otras que no sabemos ordenar con palabras. Uno está triste y no siempre puede decir exactamente por qué. Y, a veces, como creyentes, cargamos una culpa extra: pensamos que estar tristes es fallarle a Dios. La Biblia no esconde la tristeza: David lloró, Jeremías lamentó, Ana derramó su alma delante del Señor; Elías se sintió cansado de vivir, y hasta el mismo Jesús dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte”. La fe verdadera no es la que no siente tristezas y niega el dolor, sino aquella que lo lleva todo delante de Dios. El Salmo dice que Dios está cerca de los quebrantados de corazón; no dice que está cerca solamente de los fuertes, de los que siempre sonríen, de los que tienen todo resuelto. Deja bien en claro que Dios se acerca al corazón queb...
ESCALÓN NO ALCANZADO.   LA FRUSTRACIÓN “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado” - LC 5:5. En el relato de hoy encontramos a Pedro, un experimentado pescador, lavando las redes luego de una larga noche de trabajo sin resultados; sin lugar a dudas, eran horas de frustración. Pedro no estaba frustrado por perezoso; la frustración muchas veces nos alcanza no por falta de esfuerzo, sino porque hicimos todo lo que sabíamos hacer y, aun así, no vimos resultados. La frustración es esa sensación de malestar, enojo, tristeza o impotencia que aparece cuando lo que deseo, espero o intento no sale como quería, en el tiempo deseado. La frustración duele porque nos muestra la distancia entre lo que queríamos ser y lo que todavía somos. Algo importante a destacar: Dios no desprecia al que todavía está luchando con el escalón no alcanzado. A veces pensamos que Dios solo se agrada cuando damos grandes saltos, cuando cambiamos rápido, cuando mostramos resultados visi...