¡ÉL ES SANTO!
Conocer los atributos de Dios es uno de los mayores anhelos que debe tener nuestro corazón. Dios debe ser alabado de acuerdo con lo que Él es, y en su Palabra nos ha revelado sus múltiples atributos para que podamos contemplar su esencia.
La porción del Salmo nos invita a pensar en esta idea: “Nuestra adoración es un acto de respuesta al conocer quién y cómo es Dios”.
En esta ocasión, el salmista nos da a conocer uno de sus atributos: Él es santo. En pocas palabras, esto implica que en Dios no existe ningún vestigio de pecado; Él es puro y sin mancha. En sus acciones Él es justo y sus pensamientos son siempre de bien. Inclusive en el libro de Isaías, Dios dice de sí mismo: “Yo soy Santo y habito en la Santidad” (Is. 57:15).
La santidad de nuestro Dios debe ser para nosotros un estándar de vida. Como hijos de un Padre Santo, estamos llamados a reflejar su esencia: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pe. 1:16). Y esto solo se puede lograr con la dependencia absoluta de su Espíritu en nosotros. Buscar la santidad en nuestras propias fuerzas son buenos deseos, pero si no nos rendimos al control pleno del Espíritu, son esfuerzos temporales y limitados.
Una vida dependiente del Espíritu es lo que necesitamos para ir perfeccionando nuestro andar diario y así caminar en integridad, reflejando la gloria de Dios en nuestra manera de hablar, pensar y vivir, siendo transformados a su semejanza (2 Co. 3:18).
El salmista nos invita a postrarnos y exaltarlo por su santidad, y esto no debemos pensarlo exclusivamente en el culto de reunión, sino en un estilo de vida que honra su nombre y se rinde ante el poder divino del Espíritu para glorificar a Cristo cada día.
Recuerda esta semana: ¡ÉL ES SANTO! y vive para su gloria. Te comparto la siguiente canción.
Nuestro Dios - Gracia Soberana Música
El Señor nos ayude,
Pr. Denis.

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