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 EL PLATO FAVORITO DE JESÚS


«Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.» San Juan 4:34


Luego de un día intenso y cansador pienso que cualquier persona esperaría la hora de comer y encontrarse con un plato de comida.

El maestro venía de un largo recorrido cumpliendo con su labor aquí en la tierra, pero Jesús debía pasar por Samaria y en medio de ese encuentro con aquella samaritana, podemos ver en el contexto del relato que los discípulos habían ido a comprar para comer mientras que Jesús esperó en el pozo y mantuvo ese diálogo con la mujer.

Lo que resulta interesante de la historia es que cuando los discípulos llegan con la comida, Jesús les dice que su comida es hacer la voluntad de aquel que lo envió.

El maestro había recorrido mucho ese día y aún restaba camino, no era nada descabellado que se alimente bien, recobre fuerzas y pueda continuar, pero Jesús dejó selladas estas palabras para que podamos ver la gran importancia que es enfocarse en hacer la voluntad del Padre.

El plato favorito de Jesús no era físico, sino más bien espiritual, para el maestro su alimento no se encontraba en la comida terrenal, sino en cumplir con todo aquello que el Padre le había encomendado.

Esta enseñanza de Jesús debe ser un gran ejemplo para nuestras vidas. La comida de la cual debe alimentarse todo cristiano se encuentra en hacer la voluntad de Dios y su obra, esto debería mantenernos activos, plenos y satisfechos porque realmente para esta tarea hemos sido salvados (la gran comisión). Lamentablemente debemos reconocer que en gran parte de nuestra vida nos enfocamos más en satisfacer nuestra hambre y hacer nuestra voluntad.

Consideremos estas dos preguntas que nos pueden ayudar a entender.

1. ¿Es tu alimento favorito hacer la voluntad de Dios, o tu voluntad?

2. ¿Tengo satisfacción haciendo la voluntad de Dios, o haciendo mi voluntad?

Si hacemos la voluntad de Dios estaremos avanzando y creciendo mientras predicamos el evangelio, esa es la razón de nuestras vidas y no debemos perderla de vista porque esto era lo que tenía en mente el maestro y si nos ponemos a pensar: cuando Jesús dijo estas palabras, recuerda que mientras ÉL siguió haciendo la voluntad de su Padre fue colgado de un madero cargando nuestros pecados y aun eso no lo detuvo, es por ello que debemos de estar muy agradecidos a que Jesús continuó haciendo la voluntad de Dios porque por ella hoy tenemos salvación y vida eterna.

Que nuestro alimento sea el mismo de Jesús y no callemos ni tampoco nos detengamos hasta terminar su obra, su voluntad es perfecta.


Bendecida semana, Pr Denis.



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