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LIBERTAD EN SU PALABRA



 «Pero la palabra de Dios no está presa». 2 Timoteo 2:9b NBLA


En este mes de la Biblia creo que es conveniente que continuemos pensando y reflexionando sobre este precioso libro el cual los hombres que escribieron fueron inspirados por el Espíritu de Dios, según nos asegura Pedro en su segunda carta del capítulo 1:20-21.

Si tenemos presente la porción bíblica de hoy, podemos apreciar al apóstol Pablo utilizando una expresión muy sorprendente y gloriosa respecto a la palabra de Dios.

Es importante tener en mente que Pablo escribió esta carta a Timoteo desde una cárcel y tiene como objetivo hacerle notar a su hijo espiritual que aunque él se encuentre encarcelado, la palabra de Dios no lo está así.

Providencialmente, podemos ver a Pablo que a pesar de su aflicción y vivencia en esa prisión, Dios permitió ese tiempo para que pueda escribir parte de la palabra de Dios que ha sido establecida en las sagradas escrituras. Evidentemente los planes que Dios tiene en mente no son los que nosotros tenemos, sin embargo, en su asombrosa soberanía Dios nos puede llevar a los lugares menos pensados o situaciones más agobiantes para manifestar su gloria y su palabra corra sin importar la vivencia que podamos atravesar.

Es un deleite y un gozo para todo hijo de Dios saber que su palabra no está presa, es decir, que no se encuentra quieta ni estancada. Como Iglesia tenemos el privilegio de poder sentarnos cada día de culto en adoración a Dios y ser expuestos ante su Palabra. Y también considero que todo hijo de Dios debe tener un aprecio especial e íntimo por la palabra de Dios, de tal modo que cada día deberíamos amarla, leerla y conocerla porque con esa actitud y anhelo por ella en consecuencia conoceremos a Dios de una manera correcta y hasta puedo agregar que conoceremos a Dios de la manera que Él se dio a conocer.

Siguiendo la idea del pasaje bíblico en el cual meditamos hoy, quisiera hacerte reflexionar sobre si esa expresión del apóstol es una verdad hoy en tu vida. En otras palabras deseo preguntarte si ¿estás disfrutando que la palabra de Dios no está presa? Creo que una expresión del salmista nos ayudará a meditar y ser ilustrativo en, por lo menos, cuál debería ser la respuesta de un cristiano: “día y noche medito en ella” (Salmos 1:2).

Te invito a disfrutar de su palabra, gozarte en ella y deleitarte de su precioso aliento.

No solamente en leerla, sino también en aplicarla a tu vida en las distintas áreas de tu corazón. Aprovechemos los tiempos donde podemos escudriñar, comamos el mejor y único alimento que Dios ha dejado para sus hijos y crezcamos en ella. Para la gloria de Dios ella no está presa.

“No vivas como si la palabra estuviera presa, vive siendo prisionero de ella”

Bendecida semana, Pr Denis.

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