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LA ESPERA QUE NO DESESPERA


 

«Estaré atento y vigilante, como lo está el centinela en su puesto, para ver qué me dice el Señor y qué respuesta da a mis quejas».

Habacuc 2:1 DHH

Todas las personas esperan alguna respuesta de Dios y Habacuc no fue la
excepción. Puede que conozcas la historia, pero encuentro a un hombre bastante
fastidiado y disgustado por lo que está ocurriendo a su alrededor y prácticamente en
todo el capítulo anterior elevo a Dios sus reclamos.

Tal vez al leer este devocional pensarías que aquí dejaremos la “fórmula de escuchar
las respuestas de Dios” y eso sería muy equivocado de mi parte. Dios responde,
claro que sí, pero Él es soberano y lo hace a su manera y cuando quiere. Ningún
hombre tiene la facultad o el poder de hacer que Dios responda, hasta inclusive
puede que haya ciertas cuestiones de nuestra vida que no tendremos respuesta y
es tal vez por lo que hoy estás pasando: NO HAY RESPUESTA.

Y aquí está el meollo de este devocional, en la idea que el título nos invita a meditar,
sobre la actitud de Habacuc en la espera.

¿CÓMO ESPERAS CUANDO ESPERAS?

A pesar de sus preguntas y reclamos que por cierto lo tenían muy inquieto e
intranquilo podemos notar que su actitud en esperar la respuesta fue totalmente
distinta. Él dice que estará atento y pendiente como un centinela y esta actitud es la
que debemos tener nosotros. Esperar es difícil, pero esperar al Señor nunca debe
desesperarnos porque al fin y al cabo todo depende de quién estamos esperando
que venga la respuesta.

Dios no está apurado. Nosotros debemos aprender a esperar, así como expresó el
salmista en una ocasión: “pacientemente esperé a Jehová”. Dios trabaja en nuestro
corazón mientras esperamos.

Un gran abrazo, Pr Denis.

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