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SIEMPRE TE OYE


 

 «Yo sabía que siempre me oyes». JUAN 11.42  


Jesús, mientras camino aquí en la tierra era un hombre 100% normal, tenía hambre, se cansaba y en la historia de esta semana encontramos que también tenía amigos; Lázaro era el nombre de uno de ellos. En varias oportunidades Jesús lo visitaba a él y a sus hermanas, otra característica humana que encontramos de Jesús en esta historia es que nos dice la Biblia que Jesús lloró. ¿Por qué lloro? Porque su amigo había muerto, vio a su hermana María triste por la pérdida, vio muchos conocidos y con el dolor de otros él también se entristeció.


En medio del dolor, de la pérdida, de esas lágrimas, Jesús habla con el Padre y le dice: «YO SE QUE SIEMPRE ME OYES». Qué gran declaración de Jesús, primero dice: «Yo sé», es una seguridad arraigada en el corazón, intercede y pide su obrar. Segunda expresión: «QUE SIEMPRE», una seguridad, pero no pasajera sino absoluta «SIEMPRE» y la tercera expresión: «ME OYES»; Jesús le habla al Padre y le agradece porque siempre le oía. Jesús tenía la seguridad que el Padre siempre lo escuchaba, lo oía de verdad.


Muchas veces escuchamos como en piloto automático, hay un murmullo de alguien delante, pero no estamos involucrados en lo que se dice. Jesús tenía la seguridad que el Padre no es así, Él siempre está escuchando activamente y moviendo su mano según su voluntad.
Hoy, en esta semana, en medio de las situaciones que surjan, habla tranquilo/a con el Padre, teniendo la plena seguridad que él siempre te oye. No dudes, Él está interesado en tu necesidad.


ORACIÓN. «Señor Jesús, de la misma manera que clamaste al Padre ante la tumba de Lázaro, hoy quiero levantar mi voz al Padre delante de la situación que estoy viviendo. La misma seguridad que vos tenías quiero tenerla hoy y descansar en que vos me escuchas y estás obrando. Te doy gracias y confío que vas a obrar».


Muy bendecida semana, Pr Pablo





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