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 PRISIONERO



«Pablo, prisionero de Cristo Jesús» - FILEMÓN 1.1

Cada una de nuestras vidas tengamos la edad que tengamos está regada de situaciones de distintos matices. Desde niños podemos vivir situaciones que nos mantengan prisioneros, malos tratos, desprecios, hoy podríamos llamarlo bullying, abusos y muchas cosas más.

Como adultos podemos vivir libres en lo natural, pero presos de rencores, de fracasos, de desganos, de relaciones tóxicas, de situaciones que parece que nos atan hasta podemos vivir prisioneros de la religiosidad.

Cuando vivimos en esas prisiones invisibles, nuestra forma de ver la vida y enfrentarla es desde ese lugar de dolor, a veces expresado, pero otras veces reprimido voluntariamente o inconscientemente.

Hoy podés sentirte de esa manera, prisionero de situaciones reales y concretas que te limitan y pareciera que no hay salida.

Me sorprende las palabras del apóstol Pablo, él estaba viviendo verdaderamente en una prisión, él estaba literalmente en una cárcel. Desde esas cárceles escribió varias cartas a distintas Iglesias y hermanos, pero su visión de las cosas y sus palabras no están regadas por las sombras de esas prisiones, no están regadas de resignación o frustración.

¿Cómo logro teniendo y viviendo esas experiencias tan traumáticas, enfrentar la vida de otra manera?; Pablo, estando en una prisión, se define a sí mismo como «prisionero de Cristo».

Lo expresa en esta carta a Filemón, pero también en otras cartas (Efesios 3.1 – 2 TI 1.8), lo que él está diciendo es: «no estoy preso de esta situación, sino de Cristo Jesús», esa no es una expresión de un loco que niega la realidad sino de alguien que ha conocido a Jesús de tal manera para vivir las situaciones difíciles, pero mirándolas desde arriba.

Pablo no le deseaba a nadie las cadenas que ataban sus pies (HCH 26.29), era consciente de su realidad, pero aún más real era la obra de Jesús transformando su vida.

Un día de camino, pensando que hacía lo correcto se encontró con Jesús y su vida fue transformada, Jesús ahora era tan real en él que su vida está encadenada a él.

Pablo puede vivir la adversidad de una manera distinta a lo normal porque no era prisionero de ella, sino de un Jesús que gobernaba y guiaba su vida.

Hoy vos elegís estar prisionero de las situaciones o podés tomar la libertad de Jesús y estar unido a él. Él quiere cambiar esa sensación de dolor y agobio por paz. Esto no quiere decir que todas las circunstancias adversas se modificarán favorablemente, pero sí que ellas no gobernarán tu estado de ánimo, tu forma de vivir el presente y mucho determinarán tu futuro.

Ven a Jesús hoy, en él hay verdadera libertad.

Muy bendecida semana. Pr Pablo



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