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 DEL LLORO A LA VICTORIA

«Cuando oí estas palabras, me senté y lloré». NEHEMIAS 1.4


El personaje de la historia es un judío llamado Nehemías, viviendo lejos de su tierra le llegan noticias de ellas, la situación no era buena, la crisis grande, lo que llamaríamos una realidad oscura, esas malas noticias lo llevan a sentarse y llorar.

Podríamos destacar positivamente que no fue indiferente a la situación, en medio de tanta insensibilidad su interior es tocado y él se entristece, llora.

Si leyéramos solamente la historia hasta aquí nos quedaríamos con esa imagen, un hombre en medio del dolor y descargándose por medio de esas lágrimas. Que bueno que puede descargarse y expresarlo, pero ¿Qué después del lloro?

 Nehemías ante una realidad oscura y de derrota lloró, pero no se quedó solo en el lloro, sino que fue a Dios a presentar la situación, a pedir su intervención. Muchas veces ante las adversidades nos paralizamos y lloramos, muchos permanecen en ese estado de depresión por tiempo que tiende a hundir cada vez más. Nehemías llevo su dolor a Dios, te invito a hacer lo mismo.

Pero luego de la oración Nehemías actuó, él fue parte de la solución. Muchas veces clamamos al cielo para que «el cielo» resuelva, desde el cielo llego respuesta, pero Nehemías tuvo una parte activa en que las cosas cambien.

Tres pasos encuentro en esta historia ante una realidad difícil, (1) El lloro, (2) La oración y (3) La acción. Cada uno de éstos tres se construye sobre el anterior, si me quedo solo en el primero es probable que la depresión gane. Si del primero paso a la acción tendré resoluciones humanas y temporales. Si llego a la oración y no paso a la acción no veré la victoria.

Que bueno es saber que en medio de las situaciones difíciles podemos llorar libremente pero luego podemos ir a un Dios que nos escucha, el desafió es de allí pasar a la acción y victoria.

En esta semana seguramente habrá situaciones difíciles no te quedes solo con eso, llévalas en oración a Dios con fe y luego prepárate para ser parte de la solución.


Dios te fortalezca y levante, buena semana. Pr Pablo

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