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CAMBIO DE RUMBO


«Luego, Pablo y Silas viajaron por la región de Frigia y Galacia, porque el Espíritu Santo les había impedido que predicaran la palabra en la provincia de Asia en ese tiempo. Luego, al llegar a los límites con Misia, se dirigieron al norte, hacia la provincia de Bitinia, pero de nuevo el Espíritu de Jesús no les permitió ir allí». HECHOS 16:5-7 - NUEVA TRADUCCIÓN VIVIENTE

¡Qué bueno es hacer lo bueno! Valga la redundancia, supongo que estarás de acuerdo con esa afirmación, muchas veces como buenas personas, como cristianos nos centramos en hacer cosas buenas y claro que hay que hacerlo, pero el pasaje de hoy nos lleva a la reflexión.

Te hago una pregunta: ¿Qué mejor o más bueno que predicar la Palabra?, podríamos sin dudas que es una buena acción y debemos hacerlo, pero vemos en el caso de hoy al mismo apóstol Pablo y su compañero Silas en medio de uno de sus viajes con todo el deseo y la disposición para hacerlo, ellos deseaban hacer algo bueno, pero en esta oportunidad experimentaron algo «el Espíritu Santo no los dejó».

En dos oportunidades encontramos que ellos van en una dirección para hacer esto «bueno / muy bueno», no pudieron predicar en Asia, van hacia Bitinia y otra vez el Espíritu Santo les dijo: «para ahí no».

Como hijos de Dios el Espíritu Santo mora en nuestros corazones, en ese morar Él desea guiar nuestros pasos no solo a la buena senda sino a la mejor senda del Padre. Muchas veces vamos tras hacer lo bueno, pero perdemos la sensibilidad de lo que el Espíritu Santo marca en nuestro corazón.

Hay alertas en el corazón, llamados de atención internos que muchas veces ignoramos; quizás es ni más ni menos que el Espíritu Santo marcado un cambio de rumbo, esto no pasa solo cuando vamos a hacer algo malo sino también cuando vamos con buenas intenciones, pero Dios espera otra cosa superior.

En esta semana te desafío a que prestes atención a esa voz que nos habla y guía, el Espíritu Santo que mora en tú corazón desea guiarte.

«Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti». SALMO  32.7-8

 

Bendecida semana, Pr Pablo

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