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CUANDO LAS CIRCUNSTANCIAS NO SON EL PROBLEMA


«Y Jesús dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!». 
Mateo 14.29-30

¿Quién no ha oído decir que hay que tener cuidado con lo que pedimos?, en aquella noche de una gran tormenta Pedro y los discípulos estaban en una barca y Jesús se presenta sobre el agua caminando. Y ahí encontramos a Pedro y su pedido: «Pedro dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas». Muchas veces pareciera que no recibimos respuesta, pero esa noche fue instantánea, Jesús le dijo: «ven». Ahí emprendió este valiente pescador su caminata sobre el agua, no sabemos cuántos pasos dio, pero sí que él camino sobre el agua hacia Jesús.

Pero en medio del milagro algo pasó; Pedro miró el fuerte viento, las olas que azotaban y comenzó a hundirse a tal punto que clamó por su vida: «sálvame».

El viento era real, la tormenta era fuerte (no debemos evadir la realidad) pero Pedro sostenido en las palabras de Jesús pudo vivir el milagro por unos momentos, pareciera que las «CIRCUNSTANCIAS» determinaron la derrota, el que él se hundiera y hasta corriera peligro su vida.

Hay un punto a destacar, las olas, el viento fuerte y contrario ya estaba cuando Pedro hacía tiempo, leemos en Juan 15 que cuando aparece Jesús los discípulos ya habían remado entre 25 y 30 estadios, es decir cerca de 4500/5400 Km.

El viento fuerte y contrario, las olas que azotaban la barca previamente eran las mismas que había al momento en que Pedro comenzó a hundirse. Las «circunstancias, el entorno NO habían cambiado», lo que cambio es donde puso Pedro su mirada.

Muchas veces creemos que lo que nos hace tambalear son las circunstancias que enfrentamos, de la vivencia de Pedro podemos destacar que no son las circunstancias sino nuestra perspectiva de ellas, al sacar la mirada de Jesús, Pedro se olvidó quien lo había convocado.

No dejes que las circunstancias te hagan perder el milagro, ni siquiera las uses por excusas porque si hay una Palabra y miras a Jesús podes estar seguro que llagarás a buen puerto.

Bendecida semana. Pr Pablo

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