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 NO HUYAS

«Jonás se levantó, pero para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Y descendiendo a Jope, encontró un barco que iba a Tarsis, pagó el pasaje y entró en él para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor». Jonás 1:3

En el relato de esta semana encontramos a un profeta de Dios llamado Jonás en pleno movimiento, literalmente se nos dice que: “se levantó”, es decir, hubo un cambio de lugar, de actitud. Jonás tenía claro una cosa, él quería irse lejos de la presencia de Dios.

Dos veces se nos indica esto en un solo versículo, es más él gasta de sus recursos para viajar en barco lejos, lo más lejos posible, en dirección contraria a donde realmente él debía dirigirse.

¿Qué llevó a Jonás querer huir de Dios? ¿Dónde esta el origen de esa decisión? ¿Podrá lograrlo?

Si vemos el entorno de la historia (contexto) encontraremos que a Jonás no le gustó lo que Dios estaba haciendo, él lo haría distinto y en señal de oposición busca alejarse de Dios.

El corazón de Jonás estaba lleno de orgullo, de aires de superioridad que lo llevaron a intentar escapar de Dios y su voluntad.

El salmista David escribió: «¿Adónde me iré de Tu Espíritu, o adónde huiré de Tu presencia? Si subo a los cielos, allí estás Tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí Tú estás. Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar» (SAL 139.7-9); es imposible huir de Dios.

Jonás no pudo lograrlo, en ese barco que tomó fue tratado por Dios, en la profundidad del mar también porque Dios tenía algo particular con él.

No dejes que el orgullo, enojo, prejuicios o simplemente el hacer “tu camino” te alejen de Dios, podes intentar de evitar Su voluntad por todos los medios, pero Él te buscará de forma persistente.

No es sabio huir de Dios, es imposible que Él no te alcance.

Bendecida semana, Pr Pablo

 

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