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 PREJUICIOS



«Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino». 1 SAMUEL 1.12-14

La historia de esta semana nos muestra un tema que la gran mayoría de nosotros enfrenta, los «prejuicios». Según el diccionario de la RAE significa:

_ Acción y efecto de prejuzgar

_ Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.

La definición tiene algunos matices interesantes, el prejuicio es (1) tenaz, una vez que se formó es difícil romper o deshacer, (2) es desfavorable, los pensamientos tienden a lo malo o negativo, (3) se basa en la falta de conocimiento, no tengo la información suficiente, pero con lo que hay determino.

En el relato encontramos dos personajes; una mujer llamada Ana que se presenta delante de Dios con un pedido, necesidad personal; ella estaba volcando su corazón delante de Dios ya que eran días difíciles.

A la distancia aparece el segundo personaje, Elí, el pastor de aquellos días que la mira de lejos y solamente viendo mover sus labios determinó que estaba ebria, hasta llega a opinar al respecto.

Quizás al leer la historia somos rápidos para caerle a Elí, pero muchas veces nuestras actitudes son las mismas. Con poca información, viendo de lejos sacamos conclusiones, determinaciones y hasta definimos que debería hacer la otra persona.

Muchos viven en base a prejuicios y eso no es una virtud, los prejuicios lastiman al otro, Ana llego a rogarle a Elí que no la catalogue de esa manera.

En esta semana te desafío a acortar distancias, a no emitir juicio solo mirando de lejos o sacando conclusiones apoyado en tu propio corazón que por lo cierto es engañoso, acercate, conocé y es muy probable que te sorprendas.

Es tiempo de no mirar de lejos sino de involucrase, Dios te va a sorprender.

Bendecida semana, Pr Pablo.

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