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 ¿CARDO O PALMERA?


«El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano» SALMO 92.12

Recordaba en estos días dos vivencias personales. La primera de niño; En donde vivía, los días de viento, era normal pararnos en la ventana y ver pasar rodando lo que llamábamos “Cardos Ruso”, un arbusto de forma redonda secos que el viento llevaba de un lado a otro.

Muchos años después, ya casado con Lorena y con los nenes, fuimos de vacaciones a un lindo lugar. La noche que llegamos tipo 3.00AM llovía mucho y había vientos muy fuertes. Recuerdo que abrimos las cortinas de la habitación y nos sorprendió ver las altas y esbeltas palmeras flexionarse a tal punto que la pequeña copa tocaba el suelo.

La gran sorpresa fue que, en la mañana, al parar el viento, al salir el sol esas palmeras estaban en pie, firmes en su lugar.

La vida está llena de circunstancias difíciles, de vientos contrarios, de terrenos áridos que quizás nos toca estar plantados, pero todos tenemos la posibilidad de vivir esos tiempos como «un cardo» o como «una palmera».

Los dos sufren el mismo embate, pero uno es arrancado y arrastrado de un lado a otro (quizás en nosotros en las emociones) mientras que el otro «la palmera», aunque se dobla y su copa toque el suelo se levanta y no abandona su lugar; es doblada pero no doblegada.

La gran diferencia, sus raíces, lo mismo ocurren en nosotros. Si las raíces de tu vida interior está en Dios tu vida será de palmera, pero si tus raíces son emocionales, superficiales es probable que seas llevado de acá para allá.

Evitar los vientos es imposible, el desafío es echar raíces en el lugar correcto, que Dios sea el centro de tú vida, que puedas desarrollar y mantener una vida de comunión con él hará que las raíces sean profundas y puedas atravesar la tormenta y permanecer en pie.

Que seas trasformado en una palmera de Dios, muy bendecida semana, Pr Pablo.

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